Poema 9

Un día vi como la verdad iluminaba mi cielo.
Y tras esa luz aparecían en formas exactas
los rostros que quisieron herirme,
ponerme los lentes oscuros no bastaría,
así que baje la cabeza.
Le organice la visera en mi gorra para ya no ver más.
Di la espalda y camine lento, sin prisa,
como cuando te retiras victorioso de una batalla
sin temor a que algún enemigo haya quedado vivo
y pueda atacarte por la espalda.
Y así sigue mi camino victorioso.
11-11
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